Umberto-Valverde

¿Una ciudad sin futuro?

A pesar de aceptar que el horario de rumba vaya hasta las 4:00 de la mañana durante la feria, este debate tiene que seguir en la ciudad. Esta restricción es la contradicción de una ciudad que dejó de ser industrial o comercial por tener una vocación de centro de servicios: salud, estética, centros deportivos y entretenimiento. Claro, sin tener la infraestructura para serlo. Ni siquiera existe un lugar para conciertos en un rango entre cinco y diez mil personas. Ya debiera pensarse en un lugar especial como el Sambódromo, como existe en Río de Janeiro, para el Salsódromo. Proexport desde hace algunos años sostiene que Colombia se vende así: cultura del norte del país, Gabriel García Márquez; interior, cultura del café y el occidente colombiano, con salsa. La Cámara de Comercio entrega datos de mil sitios de rumba, aunque hay 2.300 informales (qué desigualdad, ¿cómo se permite esto?).

Durante la madrugada, según los informes de la policía, Cali está controlada por 12 agentes de tránsito, 6 de ellos en la terminal de transportes, 1 en labores administrativas, 2 en servicio de radio y 3 en atención. Las consideraciones de esta administración están basadas en \”cerrar la ciudad lo más temprano\” para evitar la inseguridad, que tiene unas cifras altísimas con el actual esquema. Llevan 98 muertos en 19 días. Una ciudad de la edad media.

Cali tiene todo para ser una gran ciudad de entretenimiento, con infraestructuras adecuadas, oferta de empleo y creación de centros docentes que orienten el camino de la danza, del baile popular, de la salsa y aún de la música del Pacífico. Pero esta administración, que como todas se toman fotos con los artistas populares, no los apoya. Improvisa sobre grandes eventos como la Feria de Cali nombrando personas que no conocen de esto. El problema es que faltan tres años del gobierno del doctor Guerrero.

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