Un par de horas

Rodrigo Fernández Chois

Poco a poco los establecimientos formales que brindan diversión nocturna en Cali han comenzado su operación siguiendo protocolos de bioseguridad que obliga la ley y la prudencia.

Un aforo máximo del treinta por ciento de la capacidad procurando distanciamiento social; toma de temperatura, desinfección de manos y zapatos al ingresar; uso del tapabocas, eliminación de objetos intercambiables como cartas menú; controles al baile son, además de las operaciones de limpieza, sanitización y desinfección; actividades ineludibles para minimizar el riesgo de contagio y propagación del virus.

Pero no ha sido fácil para esta industria. No se puede hablar de una reactivación económica sino de “supervivencia”, ya que las actuales condiciones hacen que tan solo la operación de cada noche permita cubrir sus costos y gastos. Sin embargo, existe una variable que le permitiría a este sector mejorar su presente y difícil situación sin afectar en mayor medida el control que se busca. La medida sería la de extender el horario de funcionamiento en un par de horas. La razón obedece no solo a que la limitada cantidad de público que demanda este servicio suele llegar tarde a los escenarios que los brinda, sino también; a que el consumo de este poco público puede llegar a ser, con la extensión del horario, más alto y contribuir a una mejora de los ingresos.

Esta valiosa medida de apoyo económico se hace aún más necesaria cuando establecimientos que no pertenecen al municipio de Cali empiecen a operar con horarios extendidos generando no solo una injusta competencia sino una nociva transferencia de recursos y mayores riesgos como resultado de la movilización de un público numeroso.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar