Hugo E. Gamboa Cabrera

Un país sin dolientes

Hugo E. Gamboa Cabrera

Tal parece que este tipo Iván Cepeda fue seleccionado por el PCC y por los foros de Sao Paulo y Puebla para que se encargue de vilipendiar, incendiar, acusar o demandar todo lo que tenga que ver con el gobierno actual de Colombia, con el solo propósito de tumbarlo para que el país sea gobernado por su ideología política.

Colombia es el país más importante en nuestro continente, por ser hermoso, rico en muchas cosas, demócrata, de libre mercado, con sistema de pensiones, etc., etc., razones más que suficientes para buscar la manera de apoderarse de sus entrañas, de su espíritu emprendedor y empresarial, para convertirlo en otro guiñapo al que suele la izquierda convertir los Estados que caen en sus manos. Y no lo digo yo, pues los ejemplos cunden en el mundo.

Aquí no más, en Suramérica, gobiernos de esa índole han acabado hasta con el nido de la perra. Si, ciertamente nuestro país padece, como los otros, problemas de índole social complejos, pero, eso se debe a la falta de compromiso de un Congreso promiscuo y de unos gobernantes corruptos, no solo a nivel nacional sino también de regiones.

Eso tiene solución, no equivocándonos más en la escogencia de candidatos, pero, con gente como Cepeda y sus amigos sería catastrófico.

Por eso me aterra que este señor trate de asustar a todo el país con su posible denuncia ante la CPI de la ONU, solo porque, según él, a Duque se le esté ocurriendo declarar una conmoción interior, establecida en nuestra Constitución nacional para casos como los que vivimos ahora mismo.

Esa conmoción serviría, precisamente, para corregir esa mala justicia y para reformar un Congreso que da grima, costoso y sin sentido. Esa conmoción la pide el 90 por ciento de los colombianos decentes y libres. Cuál es el temor de Cepeda y sus amigos. ¿No les conviene? Me imagino las razones o motivos.

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