En las últimas semanas, los titulares de noticias han tenido que ver con accidentes ocasionados por conductores ebrios. El hecho más reciente se registró el pasado lunes en Bogotá, donde un instructor de conducción fue detenido en estado de embriaguez.
El último fin de semana fueron multados 1.568 conductores en estado de embriaguez.
En Cali, según la Secretaría de Tránsito, cada fin de semana son sancionados entre 15 y 20 caleños por conducir ebrios y en lo corrido del año se han presentado 189 accidentes relacionados con el consumo de alcohol.
La polémica se ha centrado en endurecer las condenas y sanciones a quienes conduzcan embriagados, mientras en el Congreso de la República se exponen propuestas que van desde aumentar los años de cárcel hasta la extinción de dominio para quien conduzca alicorado.
Desde la Fiscalía se señala que aumentar las penas no solucionará el problema y por el contrario agudizará la crisis carcelaria.
Considero que como sociedad nuestra misión es lograr que todos los ciudadanos reivindiquemos el valor de la vida, es necesario interiorizar que la vida es el valor supremo.
Debemos entender que conducir en estado de embriaguez es una amenaza para la sociedad y rechazar las excusas de: fueron solo unos tragos.
Hace 20 años muchos pensaban que las acciones de Antanas Mockus para aumentar la responsabilidad ciudadana eran solo “mimerías”, años después cuando miles de ciudadanos adoptaron comportamientos más conscientes y responsables, la sociedad como un todo interiorizó esto como un nuevo valor.
Es momento de entender que la vida es sagrada y su protección depende de cada uno de nosotros.
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