Con mi anterior columna un docente planteó un ejercicio de lectura reflexiva. Tres cosas les llamaron la atención a sus alumnos: el título, la analogía con “Las Acacias” y que afirmé que todos son héroes. Les gustó el título porque les hizo rememorar su despedida de marzo con “un hasta luego”.
Compararon los colegios con los pueblos vacíos a consecuencia de la violencia. Pero todos no se sentían héroes, algunos derrotados por el Covid-19. El maestro les reafirmó que todos eran héroes pues conservaban la vida, adaptados al cambio extremo de las costumbres y salían avante en el aprendizaje.
Les recomendó escuchar en YouTube, la canción “Las acacias”, interpretada por Garzón y Collazos. Sin embargo, me llamó para preguntarme: ¿Cómo alentar a los derrotados? Amigo: el bálsamo está en un poema que escribió Felipe Gil y que declamó Arturo Benavides.
AMIGOS DEL UNIVERSO: “El hombre es un extraordinario ser/ Quiso caminar y aprendió a correr/ Quiso volar y viene saltando de planeta/ en planeta/ Detrás de su ambición (…) Para cambiar al hombre hay un camino/ tan sencillo/ Que parece complicado/ hay que admirarlo/ A pesar de toda contradicción/ hay que admirarlo (…) A pesar de todos los esfuerzos que él / haga por no merecerlo/ Amigos del universo/ hay que admirarlo”. Cierto, coexisten dos caminos: el fácil y el tortuoso, porque hay desigualdades, ahondadas por la pandemia. Cohabitamos con el mismo enemigo letal. Hay que admirar al que puede quedarse en casa y lo hace.
A quién obligado a salir, esquiva la muerte con tapabocas y bioseguridad. ¡Todos merecemos sobrevivir!
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