Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Todo cambia en este mundo

Luis ángel Muñoz Zúñiga

Es tiempo de cambiar las celebraciones triviales. Mercedes Sosa decía que “todo cambia en este mundo”. La pandemia aceleró el cambio de costumbres. El trabajo en casa fue necesario para no parar la producción. En los desayunos virtuales de trabajo cada cual muestra su merienda falsa.

Cambiaron las clases por los innovadores encuentros virtuales entre maestros y estudiantes. Aunque el Ministerio de Educación obligó el regreso a las presenciales, hubo que racionar en alternancia y lo cierto fue que cambió la docencia tradicional. Hasta las funerarias se pusieron al día en los cambios: los sepelios virtuales relevaron los hipócritas abrazos de pésame.

Entonces, por qué excusar los cambios en la celebración del día del amor y la amistad también atravesado por la pandemia. Depuremos lo trivial en que se estancaba y reivindiquemos lo sublime en la virtualidad. Sus celebraciones se reducían a unos tragos entre amigos y los chistes desplazaban lo poético de la amistad, como forzado darse regalos entre “amigos secretos”.

Las celebraciones de los novios sólo benefician al comercio. Qué bueno sería aprovechar las celebraciones virtuales colectivas para darle esencia al día del amor y la amistad. Esta propuesta va más allá de cambio del mero formato. Así como profesores y estudiantes se centran en los temas fundamentales, celebremos con poemas y cartas de amor, ya que no habrá que conseguir papel y pluma, ni estaremos obligados a remitirlas desde una oficina del correo postal.

Hermann Hesse, le escribió a Renata Schweitzer: “Casi ya no puedo escribir más cartas… Posee usted demasiado talento, como para entregarse a una criatura cualquiera de la naturaleza”. Y Henry Miller, considerado adicto al sexo, le expresó a su novia: “Brenda, me dejas mudo, ante tan amorosa elocuencia mi lengua queda atada”.

Es tiempo de darle esencia a la fecha, aunque sea confuso o ambiguo su origen. En Colombia, la celebración se trasladó del 14 de febrero, fecha de los novios en otros países dedicada a San Valentín en conmemoración de su muerte tras haber desobedecido al emperador que le había prohibido casar los soldados, al tercer sábado de septiembre.

Entonces qué celebramos: ¿el sacrificio de San Valentín, los amores de pareja o los lazos de amistad? Si el amor y la amistad son dos sentimientos que se construyen recíprocamente entre los seres humanos, contradice que haya “amigos secretos”, también “amantes anónimos”. La envidia sí puede posibilitar que tengamos enemigos secretos, pero es presuntuoso pensar que en los grupos de trabajo todas las personas sean amigas y que se pueda sortear el anonimato de la entrega de regalos.

Pero el comercio fusionó el amor y la amistad, cuando se sabe que una cosa necesariamente no incluye la otra, porque, no estamos celebrando la fecha del amor como una actitud altruista cristiana hacia el prójimo, sino el día del sentimiento íntimo de las parejas. Como todo cambia en este mundo, aprovechemos la virtualidad, pero no vayamos a caer en la simplicidad y pérdida de la intimidad. Dediquemos poemas y escribamos cartas, otorguémosle esencia a la celebración, volvámonos sensibles.

Dediquemos, por ejemplo, uno de los mejores poemas que Leonardo Favio, cantó para definir el amor: “A veces presiento que mi alma está en sombras / entonces me inclino, te beso y hay luz/ y me salen lindas palabras, muy tiernas/ sonrío y me digo: esto es el amor”. De Alberto Cortez, otra canción, que define con exactitud la amistad: “A mis amigos les adeudo la paciencia/ de tolerarme las espinas más agudas/ los arrebatos de humor, la negligencia/ las vanidades, los temores y las dudas/”.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar