Umberto-Valverde

Tito Rodríguez

En esta manía de las celebraciones de los aniversarios de los músicos, participé de una conversación en la Radio Nacional de Bogotá, con mis amigos Mauricio Silva Guzmán, biógrafo de Joe Arroyo, y Juan Martín Fierro, de un diálogo sobre Tito Rodríguez, quien el 28 de febrero cumple 40 años de fallecimiento.

En estas largas conversaciones sobre el Palladium, con muchos libros de importantes escritos, se ha dejado en claro que los antecedentes de la salsa están ahí, con Machito, Tito Puente y Tito Rodríguez, quienes además le abrieron el camino a quien ciertamente produce una nueva sonoridad como es Joe Cuba, con Cheo Feliciano y Jimmy Sabater.

En el libro “Machito and his Afrocubans”, de Frank Figueroa, encontramos que Johnny Rodríguez, hermano de Tito, lo recibió en su grupo, que tocaba habitualmente en el Stork Club de Broadway. Analizó que tenía un problema al cantar que le producía un trémolo cuando extendía las notas finales. Johnny llevó a su hermano a donde un maestro de canto llamado Rudy Scianelli que él conocía. Este le bajó el tono de voz. Esa es posteriormente la voz diferente del gran bolerista Tito Rodríguez.

Tito le permitió grabar con su orquesta a Nelson Pinedo, quien alcanzó el honor de grabar con la Sonora Matancera, con Ismael Rivera y con Tito Rodríguez, distinción que no la ha tenido nadie. Tito le dijo: “Te permito grabar con mi agrupación porque tú tienes una perfecta dicción como yo”.

Cali no sólo ama a Tito Rodríguez sino que lo sigue bailando, no sólo en sus pachangas tan ligadas a nuestro pasado de bailadores, sino a sus boleros, únicos y maravillosos.

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