En el acto de firma del acuerdo de paz entre el Gobierno y las Farc nació un nuevo líder nacional, Timoleón Jiménez, con proyecto político que contiene una plataforma ideológica, por la vía legal y en contra del establecimiento:
Delegando y mandando, se condujo hacia la paz, de entrada dijo: “nuestra única arma de ahora en adelante será la palabra”; busca el pueblo con la salud, los deudores, el respeto al tesoro público social, haciendo un giro moderno hacia los ambientalistas, los jóvenes, los Lgbti y las feministas. Conservó discurso internacional fariano, apuesta por el socialismo con modelo bolivariano y cubano, del que no puede desprenderse ante sus fundadores, Tirofijo y Jacobo Arenas.
La mala imagen de las Farc se la trasladó a los medios, como si los crímenes se pudieran ocultar, justifica la rebeldía armada con la actitud de la clase dirigente
Enterró los esguinces idiomáticos de sus comandantes, para hacer la petición publica de perdón, que se convirtió en lo emocionante, precisando que cumplirán la promesa de ingresar a la política sin armas, dejando ver que transciende sobre los marquetalianos.
No reconoció su soporte en el Congreso de la República y, por el contrario, dijo que se transforma en un líder ético, amenazándolos como veedor del gasto público. Tuvo valor en reconocer en Santos su apuesta al proceso de paz, y Gabo no podía faltar, identidad tan vieja como nueva, que le permite integrarse con una cultura de avanzada de la sociedad colombiana.
Con habilidad recogió a las víctimas del conflicto y estableció conexión emocional. Indudablemente está estructurando un partido político nacional. En todos los departamentos y especialmente donde haya necesidades sociales estará liderando procesos políticos, participando en las gestas electorales.
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