El panorama electoral está definido y el tiempo se agota para hacer alianzas. Con la negativa del Partido Liberal de realizar una eventual coalición entre Fajardo y De la Calle, el camino de los comicios se aclaró.
Sin embargo es preciso señalar que esa alianza no era viable jurídicamente. Primero, contradice los preceptos de la Ley 1475 de 2011, pues la candidatura de Humberto De la Calle fue obtenida por una consulta popular, cuyos resultados obligan a mantener su postulación, de lo contrario tendría que devolver al erario el costo de esa convocatoria que superó los $40 mil millones.
Además, la Corte Constitucional determinó que la inobservancia de la citada disposición genera nulidad de la inscripción de un candidato que no haya recibido el aval en la consulta.
Por eso De la Calle no solo está impedido para hacer alianzas previas al 27 de mayo, tampoco puede renunciar, pues se debe a una convocatoria hecha en las urnas que es de carácter vinculante.
Se explican las sanciones drásticas como una manera de dar legitimidad a la voluntad de los electores en las consultas internas y reconocer los acuerdos hechos en los grupos políticos.
La misma inhabilidad que recae en el postulado por el Partido Liberal, pesa sobre los otros dos aspirantes presidenciales que acudieron a consultas internas, Iván Duque y Gustavo Petro. Si bien seguirán los acuerdos con dirigentes políticos, muchos de ellos apartándose de la voluntad de su bancada, las cartas están jugadas, los colombianos ya tienen una perspectiva para decidir quién será el nuevo inquilino de la Casa de Nariño.
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