Las marchas de protesta se inician regularmente por una razón que golpea a la amplia población afectada, puede ser un motivo económico como la elevación del valor sobre los tiquetes del transporte urbano, por ejemplo. Y a esa causa sino se resuelve rápido, se van sumando otras hasta convertir la ciudad en una caldera de inconformidad.
Otros sectores sociales se agregan para ventilar su reclamación, y así crece la multitud en las marchas de esa ciudad.
La sumatoria de sectores protestando al mismo tiempo hace que se diluya el liderazgo individual, surgen voceros, se organizan comités, la interlocución se hace difícil monopolizarla, pero siempre hay alguien que se destaca y de allí vendrán réditos personales más adelante.
Los partidos políticos tradicionales que-dan desbordados y al margen se las protestas porque durante los años que pudieron agenciar estas necesidades no lo hicieron. La protesta social brota cuando las reclamaciones convencionales o formales se agotan y no encuentran respuestas efectivas en la administración pública.
Hay sectores sociales que se pueden convertir en un movimiento social, como los pensionados. Los pensionados no tienen sino un factor en común: la mesada que reciben por haber terminado su vida laboral. Pertenecen a diferentes estratos sociales, diferentes religiones, partidos políticos, círculos sociales, formación académica, técnica o profesional. Pero cuando el Estado les congela, reduce, grava, o afecta la pensión, aparecen en las calles y se amotinan. En España sucedió así y se transformaron en un movimiento social.
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