Sucursal de la bicicleta

José David Solís Noguera

Aunque cerca de 160 mil personas viajen diariamente en bicicleta,  para que Cali sea una ciudad amigable para pedalear no sólo se necesitan más kilómetros de ciclorutas, construir estacionamientos especiales, integrar la bicicleta con el transporte público, un plan de seguridad serio y eficaz que con resultados logre generar confianza en los ciudadanos e incentivar que muchas más personas empiecen a utilizar el “caballito de acero” como su principal medio de transporte.

El gran enemigo del uso de la bicicleta es la delincuencia y muchos caleños evitamos salir en bicicleta por miedo a ser robados o atropellados. Aquí es donde el alcalde le encomendó al joven Duvalier Sanchez la tarea de involucrar no sólo a los grupos de ciclistas, sino a los colectivos ciudadanos, movimientos artísticos y organizaciones sociales, para que hagan parte de la creación de una cultura amigable de la bicicleta.

La Asesoría para la Movilidad en bicicleta tiene en Duvalier a un apasionado por el tema, que no descansará en ver realizado su objetivo de que los caleños disfrutemos del entorno mientras nos dirigimos al trabajo, la universidad o a un centro comercial. Sólo espero que este sueño sea una realidad y no quede como aquel plan maestro formulado en el 2005 que proyectó 340 kilómetros de vías para bicicletas en el 2015 y hoy sólo contamos con 36 kilómetros. Para ser la sucursal de la bicicleta, se necesita inversión y nuestra voz como amantes de la “cicla” debe retumbar en los escenarios donde hay dinero para eso. Cali progresa cuando entendamos que aunque el transporte sostenible no es la única solución a nuestros problemas sí ayuda bastante.

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