Célimo Sinisterra

Sofonías Yacup Caicedo

Célimo Sinisterra

Guapi es una de los tres municipios de la costa caucana del pacifico, fue fundado en 1772 por Manuel Valverde, en el sitio denominado el Firme del Barro.

La población se estima en 30.000 habitantes; las principales actividades económicas son el comercio, la pesca artesanal, la minería y la agricultura.

La Inmaculada Concepción es la patrona del municipio y se celebra su fiesta el 8 de diciembre. Su feria es la del naidí un delicioso fruto de palma que no puede faltar en la gastronomía diaria de los guaireños.

En esta parte del pacifico colombiano en el siglo XIX, nació un mulato a quien llamaron Sofonías, hijo de un acaudalado comerciante libanes de nombre Juan Yacup Mobarad quien conoció a Felisa Caicedo una negra esbelta de buen porte con conocimientos de lectoescritura, criada en el campo.

De esa unión nacieron 8 hijos. El joven Sofonías Yacup hermano mayor terminó su bachillerato en un colegio de pasto luego ingresa a la universidad del cauca y se matricula en la facultad de derecho y concluye sus estudios en la universidad libre.

Siendo aún un estudiante el joven Yacup resultó elegido diputado suplente del ilustre líder político Ezequiel Gamboa, por la circunscripción electoral de Buenaventura; en ese momento el potencial líder político nacido en Guapi recibe el bautizo que le da la democracia a sus hijos predilectos y la consagración como aguerrido político y fogoso orador, esto último, por tu tópica, su retórica y su semántica en el discurso, estas virtudes le fueron pródigas y le permitieron conquistar en repetidas ocasiones cargos de alta dignidad por elección popular y designación política.

Entre las dignidades que ocupó el ilustre personaje nacido en el pacifico, se puede decir que fue el primer presidente del tribunal superior de aduanas, representante a la cámara, diputado por los departamentos del valle, cauca y Nariño, intendente del chocó, concejal de Buenaventura, secretario privado del General Benjamín Herrera, además fuè ministro de trabajo por un día.

Acontece que el entonces presidente de la república Dr. Alfonso López Pumarejo, lo designó para ese cargo un día como hoy, y al amanecer ya no era ministro, se rumora que fue por presión de la iglesia quienes tenían mucha incidencia en el gobierno en especial para los altos cargos.

Con todos los acopios de sus estudios y conocimiento Sofonías en su paso por el Congreso de la República sobresalió por sus dotes de elocuencia y semántica, su discurso era contundente y sobre todo muy coherente con las circunstancias de esos tiempos.

Las personas que tuvieron la suerte de escucharlo en los debates, dicen que se trató de un parlamentario de combates, aguerrido y temible por su dialéctica y lógica incuestionable, Yacup pasa a la historia como un orador incuestionable convincente, elegante con recurso parlamentario pertinente, convenientes y sobre todo muy oportuno.

Fue poseedor del esquivo don de la tópica, la retórica y la elocuencia su palabra cautivaba por la severidad, firmeza y contundencia que contenían un rigor lógico de su pensamiento que era directamente proporcional con cada una de las circunstancias que afectaban al país en especial al pacifico colombiano.

Se caracterizó por tener autodeterminación no era fácil de adoctrinar e inducir a errores por conveniencia.

Luego de su periplo por lo público en diferentes escenarios y de haber dejado un legado progresista para su región, Sofonías yacup muere por infarto en Cali después de pasar meses en una pensión (inquilinato“ en el centro de la ciudad y en condiciones económicas precarias, algo así como los últimos días del compositor y pianista Wolfgang Amadeus Mozart; durante su vida pública laboral toda su fortuna fue invertida en programas sociales marcando la gran diferencia con algunos políticos de hoy que procuran solo su bienestar a costa del pueblo.

Fue sepultado en el cementerio central acompañado de una romería la cual interrumpió el tráfico vehicular. Finalmente, sus despojos mortales fueron llevados al colegio Berchmans donde probablemente ya no estén.

Así como el mulato e intelectual Sofonías Yacup, en el territorio patrio han pasado ilustres personajes que por sus calidades y cualidades han contribuido con el desarrollo de sus regiones y el país; no obstante, hay cierta mezquindad por parte de los gobiernos y la clase política de turno, que no escatiman esfuerzos para invisibilizar a personajes que han dejado un legado importante para la construcción de un estado social de derechos como es Colombia.

Y es precisamente eso que hoy se reclama, el derecho a ser visible luego de haber contribuido con nobles causas que están intrínsecamente ligadas con la democracia y el devenir de un estado donde la exclusión y la marginal hacen parte del diario acontecer de gobernantes que se niegan a reconocer las virtudes de personas en especial afrodescendientes que por su liderazgo e intelecto han contribuido con la transformación del país de cara a un mejoramiento continuo con oportunidades para todos.

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