El nombre de mi columna de hoy, responde al título del último libro en español del filósofo, Byung-Chul Han: Sin respeto. Una crisis social.
Creo que pocos pensadores han logrado un conocimiento más cierto y agudo sobre estos tiempos en los que nos movemos.
Este filósofo sabe como nadie radiografiar los cauces que nos hemos dado en tanto sociedades para organizarnos y vivir, en los comienzos de este siglo XXI: Su posibilidades y sobre todo sus inmensos desaciertos.
Sus libros son siempre un llamado a cambiar nuestros rumbos, llamados a los que nadie parece -por otro lado- hacer caso ni prestar atención.
El planteamiento central que nos propone es que en las relaciones humanas y sociales, en las asociaciones, grupos o instituciones se ha perdido el respeto y todo lo que él conlleva de cuidado, atención, escucha, cercanía, acogida de la alteridad… y que eso está llevando a nuestras sociedades a la intolerancia, al odio y el resentimiento y en últimas, a la imposibilidad de relaciones armónicas y en paz que han dejado de ser un ideal para instalarnos en las distopías.
El autor desde este análisis sale a temas muy importantes que han sido tocados por este sin respeto.
La búsqueda de identidades, la amistad, el ejercicio de la política… apuntando en cada momento pistas de sabiduría para nuestra propia reflexión.
Examina por ejemplo cómo ya no nos movemos entre maestros que pueden ser nuestros “modelos” y señalarnos rutas ideales de vida sino entre influencers cuyas opiniones no comprometen la vida.
Nos muestra cómo las relaciones mediadas por las redes sociales impiden radicalmente la cercanía, el contacto y el amor-ágape que caracteriza a la amistad.
Y algo muy importante: Señala cómo la política ha dejado de ser debate y búsqueda conjunta de soluciones a las demandas y los derechos, búsqueda de una verdad común, para convertirse en descalificación moral de quien ya no considero mi contradictor sino mi enemigo.
Políticamente nos movemos entre amigos o enemigos y esto mata cualquier intento democrático:
“Cuánto más profunda es la crisis en la que se encuentra una sociedad, más emocional y agresivo es el cariz que toman los debates”, afirma Han.
Igualmente el autor se detiene en la crisis de autoridad, analizando el que la autoridad es absolutamente necesaria para crecer en la vida en común.
Por esta vía, plantea, se ha llegado a la erradicación social de la veneración al otro… Esto que podría parecer una tontería a la juventud actual muestra que la práctica del cuidado se ha perdido y ello conlleva irresponsabilidad y sobre todo narcicismo exacerbado como el que se exhibe por doquier en los tiempos actuales.
Hay un saludo espiritual feminista que dice: La Diosa que hay en mí, saluda a la Diosa que hay en ti.
Según lo visualiza muy bien nuestro autor en nuestros días ya no reconocemos lo sagrado de la otra persona, sólo reconocemos su utilidad para mis propios fines.
En últimas invito no sólo a leer este libro, sino a comentarlo y profundizarlo en pequeños grupos.
Creo que es una gran aporte para el caminar de todos aquellos y aquellas que creemos que otro mundo es posible y puede iluminarnos en nuestras pequeñas o grandes tareas… en nuestras pequeñas o grandes batallas diarias y sore todo en nuestras discrepancias y debates.
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