Sin hechos de paz, no creemos

Mi abuela decía que la gente no habla con lo que dice sino con lo que hace. Esa lección la recordé al leer distintos comentarios sobre las conversaciones en La Habana, durante el fin de semana pasado.

Muchos de ellos coincidieron acerca de la posibilidad de concluir con éxito los diálogos que se están celebrando.
Pero lo cierto es que una mirada más detenida al contenido de todos esos textos hace que el rechazo a lo que está pasando, crezca en vez de disminuir.

Con eco en las primeras planas de los diarios, Humberto de la Calle notificó que se ha pasado de las aproximaciones a los acuerdos. Sin embargo, a los pocos minutos, “Márquez” acabó con una ilusión fugaz. “No hay acuerdos todavía”, dijo. Estamos avanzando en su construcción, que es distinto, afirmó.

Empero, a pesar de lo dicho por el vocero de las Farc, algunas aproximaciones se presentaron como una primera gran coincidencia, cuando en realidad hay que recibirlas con prudente realismo a la luz de que “nada está acordado hasta que todo esté acordado”. Y María Jimena Duzán, en Semana, compartió una visión bastante optimista de lo que captó en Cuba.
No obstante, quienes creemos en que la condición inamovible para conversar debe ser el abandono definitivo del terrorismo por parte de las Farc, quedamos con varias dudas.

La mayor de ellas es si la conclusión de su escrito apunta a señalar que para que haya paz debe reelegirse a Juan Manuel Santos. En el caso de que así sea, discrepo.

Por el camino que vamos no se va a recuperar la convivencia.
Las Farc tienen que tener claro que sin hechos reales y duraderos de paz, no les creemos!

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