Al senador boyacense del Partido de Integración Nacional, Edgar Espindola Niño, que pretenderá le aprueben un proyecto de ley que le prohibiría a los docentes dejar tareas a sus estudiantes para resolver en la casa, sí le cabe el adagio popular de \”Zapatero a tus zapatos\”. ¿Quién lo asesoraría en tal despropósito que remata con el argumento de que así se innovaría el modelo pedagógico y mejoraría la calidad educativa? ¿Será que Espindola quiere exorcizar el recuerdo de aquel niño \”Niño\” perezoso que padeció de muchos sinsabores por sus notas bajas debido al incumplimiento de sus deberes? Seguro que le atormenta el complejo de culpa por haber cargado a su mamá de tales obligaciones, provocando las amarguras de tener un hijo desaplicado.
Las tareas escolares son ese medio más propio de comunicación que les permite a los padres de familia enterarse de cómo marchan los procesos pedagógicos y la asimilación por parte de sus hijos. Los deberes escolares generan autonomía en los estudiantes porque estos aprenden a resolver problemas en un espacio diferente al colegio, buscar bibliotecas y medios virtuales. Sin llegar a distorsionar el sentido de las tareas, valoremos que cuando los escolares las realizan en casa, les participan a sus padres, permitiéndoles el derecho de que disfruten al sentirse nuevamente estudiantes, dando ejemplo de solidaridad y propiciando la integración familiar. Estoy convencido de que los congresistas no aprobarán tal adefesio de hacerle \”espindola\” a las tareas, que haría creer resucita la nefasta promoción automática que, a pesar de sus cortos años de vigencia, sirvió para estancar por décadas la educación colombiana.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar

