Siendo esta mi última nota del año que termina, quiero agradecer a los directivos de Occidente y a sus empleados, su invaluable servicio a la comarca vallecaucana y al suscrito. Gracias, Mauricio. Gracias, Rosa María.
No quiero dejar pasar un comentario sobre el homenaje, justo y merecido, que le realizó el Comité Integremial del Valle, presidido por el doctor Francisco Lourido, el pasado jueves 6 del mes curso, al canciller Carlos Holmes Trujillo.
Un acto hermoso, muy íntimo, sin protocolos ni discursos mamones; un recuerdo de todo lo que este hombre ha significado para el país y para el Valle.
Estaban presentes conservadores, liberales, empresarios y “viejos” amigos del homenajeado cuando su padre era un importante líder político, es decir, holmistas de pura cepa.
Sin embargo, debo procesar algo que me llamó la atención. Cuando Junior, como le dicen sus amigos, quiso ser gobernador del Valle y perdió con Angelino Garzón, muchos de sus copartidarios y paisanos lo dejaron solo, sin importar para nada su importancia, su inteligencia y su capacidad demostrada como el primer alcalde de Cali elegido por voto popular.
Cuando quiso ser candidato presidencial, también lo abandonaron.
Alguien me dijo, en ese homenaje que eso era consecuencia del canibalismo vallecaucano. Días después me encuentro al exdiputado Nelson Rueda, holmista hasta los tuétanos, a quien le reclamé su ausencia en ese encuentro, y me dijo, muy a su estilo: “No quise asistir por que sabía que muchos que lo dejaron colgado, estarían presentes en ese acto, por ser hoy, el Canciller de Colombia”.
Cosas de nuestra idiosincrasia cultural y política. Feliz 2019.
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