El pasado martes las FARC dejó de ser una guerrilla, le entregó a la ONU la totalidad de su arsenal, con el que combatieron y jaquearon al Estado por más de cincuenta años. De esta manera categórica le cumplieron a Colombia. En adelante serán sus palabras, como lo ha señalado su máximo líder, el instrumento de su ejercicio político. El conjunto de la sociedad colombiana con el Estado a la cabeza, tendrá el deber patriótico de cumplir lo pactado, y ofrecerle a estos exguerrilleros las condiciones para su reincorporación social, política y económica.
En respuesta al valeroso acto de dejación de armas, el Gobierno seccional tomó la decisión de convocar al Consejo Departamental de Paz en la zona veredal de la Elvira –Cauca- para adelantar una sesión extraordinaria, con la participación de la comunidad lugareña y miembros de las Farc.
Este consejo hace parte de la nueva institucionalidad de paz, siendo un espacio para la reflexión y la acción en procura de posicionar una agenda que responda a la necesidad de implementar los acuerdos, y hacer del Valle un referente de paz en el concierto nacional.
En esta jornada histórica del Consejo de Paz, se tomó la decisión de otorgarle a las Farc dos escaños afectivos con voz y voto para su representación; así mismo se creo formalmente la subcomisión de desarrollo agrario, como figura relevante para la interpretación e implementación del punto primero de acuerdos de paz; se instó la aplicación de las amnistías e indultos para quienes tienen derecho y se hizo un llamado al Gobierno Central y al ELN a pactar un cese de hostilidades.
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