La prestación del servicio de salud para los colombianos sigue en estado comatoso, en especial porque las EPS no han podido lograr mejorar servicios y, por el contrario, el ciudadano se encuentra cada día más alejado de recibir calidad. Las EPS miran más la rentabilidad financiera, y hay gran descoordinación entre las necesidades de los colombianos y el mismo servicio.
El modelo entre las EPS y las IPS (clínicas) se fundamentó en intermediación y es allí en donde pareciera que no hubiera doliente y el usuario se encuentra desprotegido.
Se ha convertido en una dificultad muy grande recibir la prestación de un especialista. Y cuando esto se logra, poder desarrollar un tratamiento cercano a la necesidad del paciente se convierte en un galimatías burocrático, buscando ante todo las EPS, disminuir sus costos.
Ha pasado de todo con las EPS, se ha mostrado desgreño, despilfarro, prueba de que los recursos del sistema son suficientes, hasta para fortalecer las finanzas personales de los accionistas.
Solo es observar los patrimonios con que arrancaron cada uno de ellos y ahora en más de una década se han multiplicado, arrancaron a invertir en otros países, en negocios comerciales, a través de figuras jurídicas (cooperativas, fundaciones, corporaciones, etc.).
Una cosa es la cobertura universal del aseguramiento de la que sacan pecho políticos y otra el acceso real a los servicios, pues las quejas, colas y mal servicio se notan cada día.
Quiera Dios que el nuevo gobierno pueda reestructurar el sistema de salud, como lo ofrecen los principales candidatos.
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