Sí: el derecho a la esperanza

Michel Maya

Al Timochenko firmar el acuerdo de paz a nombre de las Farc dijo 4 cosas: De ahora en adelante las únicas armas serán las palabras, es inmoral desde cualquier punto de vista usar la violencia, el gran problema de Colombia es la desigualdad y, por último, pidió perdón a las víctimas por todo el daño causado.

Por su parte, el presidente Santos nos recordó que el hilo de sangre y violencia en Colombia es histórico, está plasmado en el himno nacional: “en surcos de dolores el bien germina ya”, anunció la paz y se atrevió a celebrar diciendo: “cesó la horrible noche”.

Aún falta mucho para que le demos fin a la “horrible noche”, sin embargo, este domingo podemos dar un paso adelante y finalizar 60 años de guerra fratricida. Un Sí que no garantiza la llegada de la paz, pero sí la posibilidad de pasar la página de la violencia de las Farc para escribir una nueva historia donde el perdón debe hacer camino sin olvido.

Donde las víctimas, no sólo son los 8 millones de desplazados, si no todos y todas a quienes la guerra, el narcotráfico, la corrupción, el paramilitarismo, la politiquería, la desigualdad y las elites miopes nos han negado el derecho a la esperanza.

Este domingo, al marcar “Sí”, habremos firmado personalmente un acuerdo de paz con la guerrilla más antigua de Colombia, un acuerdo humano cargado de limitaciones, errores, poesía y sueños, un acuerdo que se traduce en una oportunidad para la vida, en nuestro reclamo colectivo por nuestro derecho a la esperanza, en palabras de Gabriel García Márquez: en “Una segunda oportunidad sobre la tierra”.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar