Sí a la paz

José David Solís Noguera

Celebro con esperanza el histórico acuerdo final con las Farc y el comienzo de una nueva etapa de transformación del país imaginado por quienes rechazamos todo acto de violencia armada. La guerra ha terminado para esas personas que vivían en la zozobra del conflicto armado y “esperaban” todas las noches un enfrentamiento entre la guerrilla y la fuerza pública.

Regiones que eran conocidas como “rojas” dejarán de oír esos disparos que tanto han alimentado la memoria histórica del país. Cauca, Caquetá, Nariño, Arauca, Putumayo y Meta descansarán de las masacres y la violación de derechos humanos. El país está de luto porque la guerra empezará a leerse como parte de nuestra historia y será el punto de partida para que las nuevas generaciones luchen por no repetir tantos años de muerte, destierro y desapariciones.

Hoy lloran aquellos que llenaban sus bolsillos con la guerra, se hacían elegir con discursos demagógicos sustentados en el odio y hacían ver necesarios los enfrentamientos de nuestros hijos. Los colombianos debemos comprometernos a reconstruir el camino del respeto y asumir nuevos retos como sociedad, combatiendo pacientemente esos otros males que nos aquejan como el narcotráfico y las redes criminales.

Este acuerdo podrá no ser perfecto, pero es la mejor oportunidad de vida para los colombianos. Por eso, debe ser refrendado el 2 de octubre cuando los ciudadanos que soñamos con un mejor país le digamos Sí a la paz. El plebiscito es quizá la decisión histórica más importante en décadas y nos llevará a vivir en perdón y reconciliación. ¡Yo quiero que mis hijos conozcan este país en paz! ¿Y usted?

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