Hugo E. Gamboa Cabrera

Sesgos y calumnias

Hugo E. Gamboa Cabrera

Arrecian los columnistas y periodistas comprometidos ideológicamente con la izquierda en sus ácidas e injustas críticas y calificaciones contra el gobierno de Iván Duque, a quién le cobran el hecho de ser candidato de Álvaro Uribe Vélez, principal argumento de quienes ahora pretenden responsabilizarlo de todo lo malo y oscuro que ocurre en el país, olvidando, malintencionadamente, la perversa herencia recibida de su antecesor, quien también fue candidato de Uribe, solo que sabían que era un caballo de Troya, a quien le callaron sus aberrantes actos de gobierno gracias a una figura financiera—mermelada—que sirvió para desviar la realidad de los hechos, figura que dejó desfinanciado el Tesoro Público. Sé que decir esto molesta, pero que le vamos a hacer, si es la verdad.

Duque no es mi amigo ni me interesa como tal, pero lo respeto y le tengo consideración porque eso de ser mandatario de un país que recibió en medio de odios políticos no es fácil ni digerible. Recuperar a Colombia de la crisis financiera que le dejó Santos era uno de sus objetivos, pero no contaba con una pandemia que le obstruyó ese deseo, un virus que sumado a la indisciplina de compatriotas y a la “mala leche” de algunos mandatarios y políticos sesgados políticamente, le crearon obstáculos que de alguna manera le han dificultado el difícil trajinar de gobernar un país terriblemente polarizado.

Esos periodistas, columnistas y políticos sesgados, necesitan que su populismo se imponga y que la mermelada, que fue mucha, se justifique ahora más que nunca. Por eso no quieren que a Duque le vaya bien.

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