La semana anterior será la más inverosímil y apasionante de la historia reciente de nuestro país. Empezó con el shock causado por el resultado del plebiscito, ni el más optimista pensó en el triunfo del No.
Al día siguiente Uribe en uno de sus shows se graba pidiéndole cita al presidente para mostrar su magnanimidad y deseo de sacar adelante la paz.
El miércoles se realiza el encuentro tan esperado entre el Presidente, su mentor y los distinguidos promotores del No.
Allí se corrió el velo de una de las mentiras con que se promovió el Sí; se podía renegociar y modificar el texto acordado y no íbamos a entrar a una guerra inmediata como se había promulgado en campaña.
El jueves nos enteramos de las argucias y engaños utilizados por el CD para asustar y promulgar el No, cosa nada nueva en la política, lo que sí extraña es que un personaje salga a promulgarlo a los cuatro vientos. Ccuando se armaba un debate de la madona, este hecho se ve opacado por el Nobel de paz para Santos, aunque aún no logra la paz.
El sábado Uribe destapa sus argumentos para renegociar donde refleja los temores sobre la reforma rural en cuanto a restitución de tierras, cosa que pondría en calzas prietas a muchos terratenientes que se aprovecharon del conflicto para apoderarse de grandes extensiones, además de aprovechar la renegociación para intentar obtener beneficios a otros actores del conflicto como a los parapolíticos.
Finalmente el día domingo se anuncia el inicio de los diálogos con el ELN. Definitivamente, Colombia es pasión.
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