En los años noventa el Gobierno colombiano hizo un acuerdo de paz con los guerrilleros del M-19 bajo un sólido respaldo popular, lo que permitió convocar una constituyente para modernizar el Estado y ampliar la estrecha democracia colombiana. Este acuerdo significó el comienzo anticipado del nuevo siglo y una profunda deslegitimación no solo los proyectos armados ilegales, sino también del inveterado uso de la violencia política.
El fiscal Montealegre es uno de los funcionarios que más luces ha ofrecido al proceso de paz con las Farc y con valentía ha promovido el debate público de toda una agenda liberal, en este país de camanduleros.
Por lo anterior, resulta preocupante que ahora coincida con el Procurador en aperturar un proceso penal por los hechos del Palacio, contra los “viejitos” del M-19 y, por esta vía, debilitar los acuerdos de paz.
Hasta me gustaría que encanaran a alguno, desde luego no a mí, seguro nos activaríamos. Algunos como yo, nunca dejaremos de ser del M-19.
Si a mí me llama la justicia, yo tengo a varios para aventar y aprovechando estos “chivos expiatorios”, convocaríamos una conferencia nacional y relanzaríamos el movimiento, proponiendo como fórmula presidencial a De la Calle y Navarro, si este sobrevive al canazo; al fiscal Montealegre como nuestra cabeza de lista al senado, antes que alguno proponga a Angelino.
A Montealegre hay que tenerlo cerca para protegerlo de las malas compañías y controlar su espíritu camorrero, que lo tiene a punto de destronar a Petro. Además, no me cansaré de agradecerle al fiscal que, gracias a su activismo judicial, me enteré que Otty, Vera y Rosemberg siguen vivos.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar

