Salvemos vidas, sí a la vacuna VPH

Carlos Cuervo

Hace unos días coincidí en una comida con el médico Alex Durán, secretario de Salud de Cali; en medio de la charla fue inevitable preguntarle cómo iba el manejo epidemiológico en la ciudad. Me habló de los buenos resultados generales alcanzados, incluyendo un análisis de incidencias del cáncer con estadísticas precisas, por lo cual la ciudad fue elegida como modelo a seguir.

Pero, y ahí me lanzó una preocupante advertencia. “Estamos perdiendo una batalla en contra del cáncer de cuello uterino”

El asunto es que debido al mito urbano creado en la costa atlántica en 2015 alrededor de la campaña de vacunación contra el VPH, ante unos supuestos efectos colaterales producidos por la vacuna, en Cali hemos perdido por miedo terreno frente al control de este agente precursor del cáncer de cérvix, el cual también es referente como causa de cáncer de garganta, pene y de ano.

En Cali un estudio realizado por la Universidad del Valle encontró cómo la cepa 16 del VPH, la cual está identificada como causa de estos tipos de cáncer, se encuentra en alto porcentaje entre jóvenes adolescentes que tienen vida sexual activa, entonces urge reanudar la campaña de vacunación.

La vacuna introducida mundialmente hace diez años protege a los usuarios hasta en un 70% de posibilidad de contagiarse con el peligroso virus y según la OMS no existe correlación con efectos secundarios. Ante esta problemática surge la pregunta para los padres de familia. ¿Asumen la responsabilidad de condenar a sus hijos a un futuro médico incierto o prefieren aceptar los procesos de vacunación?

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