Los 12 años de ejecución del MIO, del 2004 al 2015, fueron perversos: No se escuchó a la comunidad, no estaban los estudios suficientes ni existía Plan Vial, de Tránsito y Transporte, ni se adoptó legalmente el proyecto, la Nación lo recortó en 66% y no pasó nada; los operadores jugaron al paralelismo, compraron buses con deuda del 90% y la corrupción gigantesca en contratos de obras, de operadores de buses y terminales. Definitivamente “cada uno, fue por lo suyo”, referidos a los alcaldes, presidentes de Metrocali, la mayoría de miembros de su Junta Directiva y del Concejo Municipal.
Ahora no hay otra alternativa que unirse entre todos para salvar el único proyecto importante de toda una generación, para ello es imperativo que el Concejo ordene la restructuración del sistema, tanto en lo técnico con su trazado y diseños; lo jurídico, con unos contratos transparentes y convenientes para las partes, y lo económico, en cuanto los aportes de la Nación – Municipio.
Así podemos tener un cierre financiero del proyecto, involucrando lo contractual y su factibilidad de ingeniería.
El subsidio del MIO solicitado por el Alcalde debe ser aprobado por última vez por el Concejo y ambos deben aprovechar para liderar un acuerdo de ciudad, de tal manera que se convoque al Gobierno Nacional (Planeación, Mintrasporte y Minhacienda) y a todos los estamentos locales, para que en un plan de acción a un año digamos que el MIO es viable y se moviliza solo.
Nota: Y el Miocable, más de lo mismo, nació sin estudios y sigue deficitario.
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