Como un mensaje de oposición y protesta radical al logo símbolo que adoptó las FARC y a su accionar, ahora en la vida civil y con 52 mil votos apenas, luego que se tildaban de ser ejército del pueblo (EP), el mismo que los rechaza por sus atrocidades que aún siguen impunes, un grupo de mujeres ex – guerrilleras de las FARC decidieron crear la corporación Rosa Blanca.
Es una entidad sin ánimo de lucro pero llena de verdad, de dignidad, de recuperación del pasado perdido en el monte combatiendo una guerra que no era de ellas, a la que llegaron por la fuerza, obligadas por un fusil en la frente y humilladas, abusadas sexualmente (por acción u omisión) por sus comandantes que hoy piden curules en diferentes escenarios políticos, y se pasean por todo el país escoltados con ese manto fétido de la injusticia, y cargados de muertos que no se han terminado de contar.
Su líder es una mujer recia, aguerrida, que ha vivido combates atroces que la han forjado para no tener miedo a nada ni a nadie.
Y con esa misma fortaleza ha salido a denunciar los crímenes que guerrilleros (hoy de civil) cometieron con ellas como fue obligarlas a abortar cuando no querían y en condiciones infrahumanas, a tener complacencias sexuales sin consentimiento y luego a bailar públicamente para la denominada “guerrillerada” con su violador, como si nada hubiese pasado.
Algunos tildan a la líder y a la corporación Rosa Blanca como producto de una campaña de desprestigio a las FARC, orquestada desde medios de comunicación, olvidando – voluntariamente, claro- que los hechos hablan por sí solos y que no han desmentido, ni siquiera un ápice, de los abusos denunciados.
En el mes de la mujer, que ya termina, merece especial reconocimiento esta líder, en grado superlativo, de nombre Sara Morales, a quien pueden seguir en twitter como @Corporosablanca y pueden escribirle al mail: corporosablanca@gmail.com
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