Alberto Ramos Garbiras

Retorcimientos a la interpretación

Alberto Ramos Garbiras

Después de la muerte de Hugo Chavez, el populismo de izquierda fue cambiando hacia un autoritarismo que desmontó los logros del chavismo y Maduro produjo una reacción internacional, desperfilándose en el poder. La crisis se agravó por la hiperinflación desde el año 2016 que hizo inmanejable el billete de 100 bolívares.

No solo por el costo del papel moneda sino por las dificultades del cambio o conversión por haber suprimido unos ceros, se requería que los otros billetes tuvieran más impresiones para poder hacer las devueltas en el mercado.

En medio de todo el forcejeo entre gobierno y oposición, tres años de cuestionamientos, apareció Guaidó como presidente electo de la Asamblea Nacional, erigiéndose como presidente interino del país, entonces, siendo caricaturizado por un opositor autoproclamado, Juan Guaidó, en otra forma de interpretación retorcida de la Constitución, igual a la alteración que Maduro y Diosdado Cabello hicieron con el Tribunal Supremo de Justicia y con la prolongación de una Asamblea Constituyente que por naturaleza debe ser temporal y no para reemplazar paralelamente al congreso o Asamblea Nacional: quedaron empatados en un retorcimiento de la Constitución.

La crisis interna hizo que actuara la comunidad internacional, la OEA, con Almagro de Secretario General, activó la Carta Democrática; se creó el grupo de Lima para conformar un bloqueo diplomático; EE.UU. con Trump y Pence han apoyado a Guaidó; Rusia, China, Turquía e Irán apoyan a Maduro y han impedido decisiones desde el Consejo de Seguridad de la ONU.

De Putin también varios analistas le espetan frases como populista de nuevo cuño. En resumen, tres populistas de diferente origen son los protagonistas en esta puja: Trump, Putin y Maduro.

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