Llevo tres años como empresario en la industria de la diversión y el esparcimiento y no deja de sorprenderme la cantidad de vacíos con los que hay que lidiar para construir y operar un emprendimiento en esta particular industria.
Ayer, en una reunión de Acoes, el gremio que reúne a estos nocturnos emprendedores, pude constatar que efectivamente existe una problemática general, y me refiero a una serie de lagunas en normas y regulaciones que afectan de manera importante el normal desarrollo de esta actividad comercial y, por lo tanto, su aporte en la creación de valor y empleo para la ciudad.
Por razones de espacio me limitaré a mencionar algunas aquí con la certeza de que por ser nuestra primera autoridad municipal un exitoso empresario, habrá pronta solución:
1. No hay claridad por parte de las autoridades policiales de cuáles son las condiciones precisas que hacen un establecimiento se considere como cerrado, tampoco en lo que tiene que ver con el horario de funcionamiento de Ley Zanahoria en días lunes festivo y menos aún si es permitida la venta de cerveza sin alcohol durante Ley Seca.
Esta falta de precisión ha hecho que se presenten problemas.
2. Existe una confusión en lo referente a qué entidad debe recaudar los derechos de autor, pago que es imprescindible para el legal funcionamiento. Existen dos entidades que los cobran lo que genera confusión entre los comerciantes, y 3. Hay un desconocimiento sobre lo que sucedió con la estrategia de seguridad basada en los botones de pánico.
Sobra concluir que tener reglas del juego claras es condición sine qua non para el progreso empresarial.
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