Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Registran nombres inmortales

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Son homenajes que perdurarán indelebles mientras se conserve el equilibrio geofísico del planeta y la humanidad sobreviva en paz: los bustos de personajes con sitial en las ciudades y el registro de nombres ilustres en los bloques universitarios y las aulas máximas de las instituciones.

La sala de música del Conservatorio de Bellas Artes, por ejemplo, lleva el nombre de Julio Valencia; Estanislao Zuleta identifica el aula máxima de la Universidad Santiago de Cali; Germán Colmenares se denomina el bloque de humanidades de la Universidad del Valle; Gerardo Molina un paraninfo de la Universidad Libre.

En estos sitios queda inmortalizada la gratitud colectiva para con sus grandes hombres. Por eso no puede ser un hecho invisible la decisión del consejo directivo del Colegio Republicano Santa Librada de aprobar dos nombres para el nuevo edificio inteligente que se inauguró esta semana: Alfredo Delgado Garcés y Ramón Ignacio Atehortúa Cruz.

El primer nombre, por ser del ilustre egresado libraduno y reconocido arquitecto caleño, que 77 años después de construido el edificio afrancesado con arcos ojivales, trazó unos planos y unió esfuerzos con la fundación de sus antiguos condiscípulos para que la Administración Municipal construyera el nuevo bloque que hoy inauguran.

El segundo nombre, por ser de un ilustre hijo de Buga y reconocido educador, exrector de la institución, quien apoyó el proyecto, aunó esfuerzos y gestionó la materialización de ese sueño. En la inauguración los docentes aclamaron a Ramón Ignacio Atehortúa Cruz y estrecharon su mano como lo hicieron durante 19 años y, en un lapsus, creyéndolo todavía su rector. Registran sus nombres entre los inmortales.

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