Nuevamente reforman las Prueba Saber que presentarán los bachilleres y que representan la llave maestra para el futuro de muchos de ellos.
La educación superior pública es la única opción para aquellos jóvenes de estratos populares que se esfuerzan por realizar sus proyectos de vida, más en este país donde las universidades privadas hacen parte de la economía de mercado y las oficiales se rezagaron en su cobertura.
Si los estudiantes de los estratos populares no sacan altos puntajes carecen de la llave maestra para abrir esa puerta estrecha y servirse de sus pocos cupos. Pues acaban de reformar la clave de la llave para que sólo los avezados puedan abrir la cerradura, a quienes la desconozcan, se les cerrará aún más la entrada.
Lo novedoso es que fusionarán la asignatura de filosofía con la de lengua castellana. Estoy de acuerdo con esta reforma porque se articulan la filosofía y la lengua castellana, asignaturas afines pero que se venían dictando como ínsulas académicas, muchas veces evaluándose la filosofía con la sola exigencia de repetir los pensamientos cotejándoles con los padres de la sabiduría.
Muchos estudiantes mostraban el desgano por una materia para ellos ya obsoleta, pues no les motivaba saber en estos tiempos globalizados y de mensajes light virtuales, qué pensaban Platón y sus alumnos reunidos en las largas jornadas de diálogo.
La reforma implica que desde las clases los nuevos bachilleres sólo se ejercitarán en la lectura crítica de los otrora pensamientos, descartando la memorización de las escuelas políticas en su pasado histórico y, más bien, dándoles vigencia actual, contextualizándolas con los problemas que la humanidad continúa sin resolver. Mejor lectores críticos, más que repetidores de frases obsoletas.
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