La indignación se pasó al campo de la Refinería de Cartagena, Reficar, por tener sobre costos de US$4.000 millones. Este fracaso de la ingeniería económica colombiana es igual a nuestros proyectos de ciudad: Megaobras, MIO y Termoemcali; este último enterró la primera empresa del suroccidente colombiano, que no ha podido salir del foso.
La ampliación y modernización de la refinería empezó sin diseños definitivos, lo que originó que el Estado asumiera sobre costos, riesgos y se retrasaron los ingresos. El costo inicial era US$3.993 millones y el presidente Santos la inauguró a un costo de US$8.016 millones.
Casos idénticos son las Megaobras, el MIO y Termoemcali, sin diseños definitivos iniciales, contratación a “dedo” y presupuestos multiplicados por ausencia de estudios; sumados los tres alcanzan sobre costos de $3.5 billones. Gobernantes y gremios, tapan; la Contraloría de Cali, no actúa, y el “paganini” es el contribuyente vía valorización, sobretasa a la gasolina y tarifa de energía. Los ciudadanos hicimos las denuncias y los organismos de control no actuaron…
Paradójicamente Ecopetrol asume el costo y la deuda del 100% de la construcción de Reficar, queda de minoritario; lo mismo le pasó a Emcali con Termoemcali: pagó todo, se quebró y la termo se esfumó. El Municipio no sabe cómo arreglar la quiebra técnica del MIO y las Megaobras, aunque ya por lo menos el alcalde Armitage diagnosticó correctamente el problema.
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