Rechazo al reclutamiento de niños

Wilson Ruiz

Los hechos ocurridos en Caquetá, donde fue bombardeado un campamento de las disidencias de las Farc con la consecuencia lamentable de la muerte de menores de edad, dejan en evidencia que el reclutamiento de menores de edad es una práctica que está lejos de ser abolida.

Todas las críticas las está recibiendo la Fuerza Pública y el costo político fue asumido por el Gobierno Nacional, con esa misma firmeza no se ha rechazado y condenado el reclutamiento de menores por parte de las disidencias de las Farc.

La función de las autoridades es proteger a los colombianos, pero ello no excusa la gravedad del fenómeno del reclutamiento forzado de menores de edad. Son ellos, los grupos de delincuencia, quienes deben recibir el peso de las críticas. Este sería un buen argumento para organizar protestas rechazando dicha práctica. Es inaceptable que estos delincuentes cambien los libros de los niños por fusiles y que conviertan a los menores en juguetes sexuales.

En Caquetá han sido reclutados cerca de 50 menores de edad este año. La organización Save The Children registró unos 7.700 niños reclutados en el conflicto armado colombiano. Ellos no son combatientes, sus derechos deben ser salvaguardados.

La niñez y la adolescencia tiene que ser protegidas, es una exigencia descrita en las normas de derechos humanos y derecho internacional humanitario. La acción del Estado debe estar encaminada a desarrollar programas sociales, brindando educación y oportunidades para la juventud en las regiones que son más vulnerables.

Los esfuerzos del Estado deben estar dirigidos a garantizar la presencia de las instituciones en zonas donde es más frecuente el reclutamiento de menores, con programas de trabajo social y mayores garantías de seguridad.

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