Rasgándonos las vestiduras

Ahora el tema es el fallo de la Corte de La Haya sobre la delimitación de fronteras marítimas y económicas en nuestras más queridas islas del Caribe, tema que tiene altamente preocupado al presidente Santos, más pensando en su reelección que en el bienestar de las mismas. Adiós a los triunfos de la selección nacional de fútbol y a los diálogos con las farc en Cuba, siendo este último otro tema preocupante, cuando, según parece, en la mesa se está fraguando una \”mamadera de gallo\” por parte de quienes hablaron de una tregua de dos meses en ataques a militares, infraestructura y población civil, y estamos viendo lo contrario.

Estoy plenamente de acuerdo con la columna del doctor Jorge Orlando Melo (\”nacionalismo depresivo\”), publicada en \”El Tiempo\” el miércoles anterior, en la que argumentó \”que los resultados en La Haya son mejores de lo previsible. Nicaragua quería a San Andrés, Providencia y Santa Catalina y les dijeron que no. Quería que se le reconociera la soberanía de los cayos e islotes que se encuentran sobre la plataforma continental de Nicaragua y la Corte los declaró colombianos. Nicaragua pidió delimitación de las fronteras marítimas y de las zonas de exclusividad económica y la Corte, buscando algo de equidad, le asignó el 23% y a Colombia le dejó lo que ya tenía, el 11%.\”

Llama la atención que ahora, tal como sucedió con Panamá y los Monjes en Venezuela, nos cogieron con los calzones abajo. Ningún gobierno colombiano se ha preocupado por las islas más lindas de Colombia y mucho menos por sus pescadores. Ahora, le llegó la hora al gobierno actual, lo que está por verse.

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