Que viva la música, la película que acaba de estrenarse del director Carlos Moreno, inspirada en la novela de Andrés Caicedo, es otro homenaje a la literatura y a la historia del cine colombiano.
Andrés Caicedo fundó y dirigió en los años setenta el primer Cineclub de la ciudad, que funcionó los sábados al medio día en el teatro San Fernando. Editó la revista Ojo al Cine y con sus amigos Carlos Mayolo y Luis Ospina filmó los primeros cortos y documentales sobre Cali. En homenaje a su memoria la administración municipal construyó la sala Andrés Caicedo, en la plazoleta Jairo Varela, hay que señalar que todavía no dinamizan su programación.
Que viva la música, una de las novelas pioneras de la literatura urbana, que se contextualiza en una década de mucha convulsión social, narra la historia de María del Carmen Huerta, una joven de un estrato social alto que se rebela contra los valores de su clase entregándose a los desenfrenos sexuales, la salsa, el rock, la drogadicción, la violencia y el baile.
Andrés Caicedo incluye tres referentes en el delirio de su narración: el cine, la música y la búsqueda de identidad de la juventud caleña de los setenta.
Hay que advertir, cuando hoy los jóvenes también viven crisis y búsquedas, que ni la novela ni la película pueden asimilarse como una apología. Hay directores que explicitan su intención ética, pero en Que viva la música, Carlos Moreno, nos deja en libertad para que hagamos los juicios.
La película debió estrenarse en la sala Andrés Caicedo y con la conducción de un foro por parte de Luis Ospina y Ramiro Arbeláez.
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