El resultado del plebiscito me deja enormemente orgulloso de la democracia de mi país, un electorado que mantuvo firme su convicción de paz, de los más de trece millones de votantes ninguno lo hizo pensando en la guerra, es evidente que hay una división entorno a los acuerdos, pero unanimidad en cuanto al bien supremo de la paz.
Quedan muchas lecciones, no se puede seguir presionando y ofendiendo al electorado sea cual fuere su tendencia, tildando de enemigos de la paz, poniéndonos como inteligentes o brutos, entre otros.
Santos tiene que buscar la manera de tener empatía con el pueblo, las Farc deben darse cuenta de una vez por todas de la gran desconfianza y el fastidio que generan, tendrán que hacer cosas extraordinarias si de verdad quieren ganarse por lo menos el respeto del pueblo colombiano, Uribe, por su parte, tiene que moligerar sus formas de hacer política, no puede seguir siendo tan provocador y debe utilizar un lenguaje menos agresivo.
Pero después de los momentos de incertidumbre que arrojaron los resultados, pienso que se abre una oportunidad sin igual para construir un verdadero pacto nacional en búsqueda de la paz y el desarrollo de Colombia; al escuchar a Santos, Uribe, Timochenko, los voceros de las iglesias cristianas y demás líderes nacionales, podemos notar que existe la voluntad de revisar aquellos puntos que nos dividen en torno a los acuerdos, las Farc y el ELN, sin duda, serán actores fundamentales y deberán mostrar cual es su vocación de paz.
Como lo he sostenido en otras ocasiones, la constituyente será el mejor instrumento para construir la reconciliación nacional.
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