Hugo E. Gamboa Cabrera

Propuestas dañinas

Hugo E. Gamboa Cabrera

El señor Gustavo Petro sigue con sus propuestas populistas que, de alguna manera, agarran alguito de pueblo, esa partecita del país que vota sin analizar ni digerir, esos que lo ven como veían los cubanos a Fidel cuando llegó al poder, carismático y salvador o, cuando Chávez, después de ser indultado por Rafael Caldera, viejo bien intencionado pero inocentón, se hizo elegir hablando mal de los ricos y de la corrupción en un país como Venezuela, adónde fueron a parar miles y miles de colombianos, antes de Chávez, esperanzados en mejores logros gracias según se decía, a la riqueza del país hermano y a su gran producción de petróleo, lo cual era cierto.

Muchos de esos colombianos se nacionalizaron allá pero, con el chavismo en el poder y la degradación social y económica, regresaron a Colombia, dejando abandonadas sus casitas y otros enseres.

Pues bien, Petro, con sus propuestas de acabar con Ecopetrol y reemplazar su exportación con aguacates hass, así como con los ingenios azucareros y otras empresas, dijo en campaña pasada que nadie podía ser dueño de más 65 metros cuadrados para vivir, amén de la emisión de billetes dizque para “controlar la pobreza”, dijo últimamente, como para impresionar más incautos, que “como presidente” solo le aplicaría impuestos a cuatro mil colombianos, supuestamente ricos, con empresas propias, esos que brindan empleo, lo cual significaría que tendríamos otra nación como las que ya sabemos, sin empresas, sin producción, sin pensiones, lo cual, me imagino, pondría a caminar a muchos compatriotas buscando fronteras para salir a rebuscarse un “mejor futuro”. El problema es que la mayoría de esas fronteras corresponden a países con gobiernos de izquierda que están en situación lamentable.

Por cosas como esas, el señor Gustavo Bolívar, quién trata a la policía de “cerdos” y a Colombia de “platanal”, perdió el afecto, junto a su jefe político, de sus aliados ideológicos, se ganaron el temor y terror de gran parte de la población nacional, que han abierto ojos y oídos para no seguir con un proyecto que, seguramente, veían como alternativa política.

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