A partir de hoy iniciamos la cuenta regresiva para finalizar el 2014 y recibir el año nuevo. Estas fiestas decembrinas nos llaman especialmente a vivirlas en un ambiente de paz, reconciliación y amor filial, sin importar nuestro credo o religión.
Más allá de los regalos y las celebraciones, debemos aprovechar este tiempo para servir a los demás, ser generosos y bondadosos.
No se trata como pensarían muchos de ocultar la cruda realidad, que en el caso de nuestro país, muchas veces desborda los límites de la racionalidad y entra al fangoso terreno de lo brutal.
Enfocarnos en lo bonito de las personas, no enojarnos porque estamos en navidad, estar sonrientes todo el tiempo, compartir con el vecino e incluso con aquella persona que apenas conocemos, no deben ser propósitos solo de fin de año, sino un ejercicio diario de vida a través del cual generamos nuevas relaciones de convivencia y respeto con los demás.
Hagamos de nuestros propósitos navideños y de Año Nuevo compromisos de cambio ciudadano. A iniciar en el gimnasio, sumémosle hablar bien de nuestro país, nuestra región y ciudad.
A iniciar una dieta, agreguémosle cuidar de nuestro barrio, no arrojar basuras a las calles y respetar al vecino. Así, por cada propósito un compromiso y entre más propósitos nos hagamos, más comprometidos estaremos con aportar a un ambiente de paz y reconciliación.
Abramos nuestros corazones y dejemos a un lado el rencor, el odio y las envidias, para abrirle espacio a sentimientos que rejuvenecen y alegran el espíritu como son el amor, la paciencia, la tolerancia, la admiración y la felicidad.
Entonces podremos apreciar y disfrutar del verdadero significado de la navidad, que no es uno diferente a celebrar el nacimiento de Jesucristo, quien nos invita día a día precisamente con su ejemplo de vida a ser imitadores suyos en bondad, amor y respeto. Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar

