Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Prohibir las tareas

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Llamamos tareas a las obligaciones  de llenar planas, resolver cuestionarios y desarrollar talleres,  impuestas por  los  profesores  a  sus alumnos. Las tareas o “los deberes”, contrarrestan  el  tiempo libre de los niños, vulnerando sus derechos al descanso,  a compartir en familia y a disfrutar del juego. 

Los niños las sienten fastidiosas porque se las imponen para ocuparlos haciéndoles repetir en casa lo aprendido en clase. Si la legislación laboral concedió a los trabajadores  ocho horas de descanso, ¿por qué vulnerarles ese  derecho a los niños?  Las jornadas académicas de los colegios son equiparables al trabajo en las empresas, entonces por qué no reconocer que  los estudiantes también merecen tiempo libre.

Las tareas estresan a los niños,  las resuelven a plagio  y  en muchos casos  las hacen sus padres. A un hijo desobediente suelen amenazarlo mandándole a hacer las tareas,  volviéndose  factor de discordia familiar.  Si el profesor  descubre  que un alumno no hizo  la tarea, lo calificará con un uno, exponiéndole a que  pierda  el  promedio de la nota del periodo o del año lectivo, que repita el grado u opte por la deserción. No serán mejores  profesores quienes  dejen más  tareas, sino aquellos que expliquen bien los temas, den buenos ejemplos, guíen los ejercicios  en clase  y desarrollen competencias. Las odiosas tareas llevan al fracaso, aunque haya estudiantes con buenas capacidades.

Otros no aprenderán, pero aprobarán las materias a punta de tareas. La ONU  pide prohibir las tareas en el mundo.  En  Francia, Bélgica y Finlandia, están reguladas por decreto. Entonces sigamos el ejemplo de Chile donde actualmente debaten proyectos de ley anti tareas.    

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