Cinco urbes colombianas hacen parte del deshonroso ranking de las 50 ciudades más violentas del 2014, Cali se ubica en el puesto 9, noticia que no es nueva para nosotros.
Entre 1993 y 2014 el promedio de homicidios en la ciudad fue de 1.850 al año, equivalente a 86,5 por cada 100.000 habitantes, es decir 5 diarios. Es como sí en los últimos 22 años hubiese desparecido en Cali una población equivalente a todas las personas que viven hoy en Restrepo, Yotoco y Versalles juntas.
En el 2013 la capital de la salsa ocupó el tercer puesto con 1.959 homicidios, esta cifra contrasta con la de 2014 donde se presentó una reducción del 21% llegando a 1.557. A pesar de la reducción el número de vidas que se pierde es más que alarmante. Lo anterior nos obliga a analizar las causas y replantear las estrategias para que Cali sea la capital de la vida.
Según las autoridades, las principales fuentes de homicidios según tipo de violencia son la delincuencia (60%) y los problemas de convivencia (30%). La tendencia aún no sede, el 1 de enero de 2015 se reportaron 14 asesinatos.
La Alcaldía se ha preocupado por resaltar la reducción de 21%, pero lastimosamente la tendencia demuestra que dicha reducción es más un anuncio que real.
Sirve de poco celebrar la reducción si la realidad no cambia, es urgente, desde la Alcaldía focalizar los esfuerzos en crear un nuevo lenguaje y cultura en la ciudad donde la vida sea el valor supremo, donde todos y todas rechacemos al unísono cualquier tipo de muerte violenta, debemos lograr que Cali sea la capital de la vida.
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