Es difícil decidir por quién votar. Claro, no creo en la abstención (alguna vez fui partidario de ella) ni mucho menos en el voto en blanco. No son opciones válidas.
En el primer caso, es hacerse a un lado, mientras el país sigue tomando decisiones que te afectan e incumben. La segunda es aparentemente una voz de protesta silenciosa que no toma forma. De igual manera, es quedarse al margen.
Sin embargo, no es fácil elegir porque la clase política está desprestigiada. Jóvenes y viejos. No hay opciones que defiendan las ideas que uno quiere ver realizadas: un país equitativo, con buen servicio de salud, de transporte masivo, de seguridad pública.
De proyectos culturales, por ejemplo, en una ciudad como Cali que tanto necesita una política en favor de la cultura popular, encabezada por la salsa y no por el Pacífico.
Una ciudad sin política de seguridad, algo que el Alcalde se niega a aceptar. Un Valle del Cauca que da vergüenza, no hemos podido resolver la carretera a Buenaventura, mientras encuentran cuatro casas en el puerto llenas de cadáveres destrozados. Un Valle del Cauca que ha perdido su liderazgo.
De todas maneras, he decidido votar este domingo y debo escoger. Hubiera querido saber los nombres para anunciarlos, pero no los tengo.
Posteriormente los diré por el Facebook porque mi voto es para decirle a esa persona que tiene una responsabilidad conmigo, con este país, que uno no vota para que los elegidos no vuelvan a dar cuentas.
Espero que mi voto sirva para algunos y que no suceda lo que muchos harán: no participar, renegar de la política, quedarse al margen, decir que todos los políticos son unos ladrones y unos sinvergüenzas. Qué tristeza, no es cierto.
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