Rodrigo F. Chois

Por el honor de una mujer

Rodrigo F. Chois

“¡Wow!” Exclamó el comediante presentador de los premios Oscar cuando recibió el sorpresivo bofetón que el actor Will Smith le propinó justo en el escenario donde acontecía la ceremonia de premiación. Un minuto antes el engalanado bufón había hecho una estúpida broma y de muy mal gusto apelando a la condición de alopecia de la esposa de su agresor, burla que pagó bien caro.

Qué sí estuvo bien o no lo que hizo el ofendido esposo ha dado para que los internautas, psicólogos, pacifistas y feministas boten corriente. Unos condenaron al afrentado marido, otros reprobaron al estúpido histrión y algunos –como el suscrito- aplaudiendo el caballeresco acto de amor.

No hay duda de que el acto en cuestión da fe de poco control emocional. Y nadie desea hacer apología de la violencia, menos aun cuando todavía resuenan bombardeos allende el océano en una guerra donde se solloza en ucraniano.

Sin embargo, debo confesar que aplaudo la actitud gallarda del ganador del premio al mejor actor. Tristemente defender el honor de una mujer pareciera ser hoy algo del medioevo. E incluso las feministas rasgan sus vestiduras con el argumento de que las féminas modernas no necesitan príncipes azules ni de ningún otro color que las defienda.

En fin… hay mucha tela que cortar. Yo finiquito el tema con dos frases. La primera que afirma que las mujeres dicen que todos los hombres son iguales hasta que un verdadero caballero les prueba lo contrario; y la segunda, una recomendación que me toca de cerca por ser papá de dos niñas: ¡Se siempre el tipo de hombre que deseas que tengan tus hijas!

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