La designación de Hadad como Secretario de Tránsito de Cali es acierto del alcalde Guerrero; su trayectoria habla por sí sola; profesional serio y honesto hasta donde mi intuición alcanza. La movilidad y pico y placa son antipopulares, pero hacen parte del orden urbano y en nuestra cultura, en nuestra idiosincrasia, el orden es antipopular y tiene costo político que crece en la medida en que se insista en lograrlo, así como el desorden citadino favorece políticamente al gobernante permisivo, que pase por alto a propósito sus deberes administrativos. Cali hoy es ciudad sin identidad, sin sentido de pertenencia, producto básicamente de sesenta años de inmigración anárquica, convertida en maquinaria creadora de votos sin importarle a los políticos usufructuarios la carencia de infraestructura urbana, creando necesidad y problema, pero satisfaciendo objetivos personales: escaños en cuerpos colegiados.
Se califica de innecesaria la medida del pico y placa solo porque incomoda, no porque no sea necesaria. Y es forzosa, hasta que en Cali se haga reestructuración vial –peatonal, automotor, ciclística- en muchos sectores urbanos y periurbanos, con criterio serio de ciudad, dando fin al desarticulado y atropellado crecimiento que año tras año se incrementará.
Esto, soy consciente, es proceso dilatado, muy costoso, muy técnico y para que funcione hay que atacar la corrupción administrativa. El problema del pico y placa está en buscar alternativas y resulta que la más generalizada, El MIO, no desestimula el uso de transporte privado.
Cali está en cuidados intensivos desde hace años; sus enfermedades cada día progresan y hay que tratarlas con medicinas acertadas y no con acertijos, ni paños de agua tibia. Ni el Milagroso de Buga resuelve el problema en un dos por tres…
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar

