Papayazos ilustrativos

Rodrigo Fernández Chois

Los colombianos usamos la palabra “papayazo” para referirnos a una buena oportunidad que debe ser aprovechada. Tal vez por la riqueza nutritiva de esta fruta, su popularidad en el continente o su delicado sabor, asociamos este nombre con cualquier tipo de beneficio que inteligentemente debe ser aprovechado.

Por eso fue que muchos caleños se acogieron la figura del “papayazo tributario” para pagar sus deudas de impuestos municipales del 2012 y de vigencias anteriores. Un beneficio que se reflejó en la reducción de intereses de mora en proporciones significativas. Sin embargo, lo importante de este hecho es que muchos caleños se dieron cuenta de que dejar acumular este tipo de deudas no es el mejor negocio financiero.

Las razones para llegar a tan elemental conclusión son dos: En primer lugar, la tasa de interés de mora que deben asumir los morosos es muy superior a la que se puede conseguir en el sector financiero formal.

Y si aprovechan el descuento por pago anticipado, la evaluación financiera en favor de financiar el pago de impuestos municipales con el sector financiero es aún más diciente, ¡incluso suponiendo papayazos futuros! La segunda razón se basa en que este tipo de deudas más sus correspondientes y altísimos intereses, inexorablemente deberán pagarse en el largo plazo; ya sea cuando el bien inmueble cambie de propietario como consecuencia de una transacción comercial o como resultado de una sucesión.

En pocas palabras, el verdadero “papayazo” tributario es tratar de estar al día con Cali y anhelar que nuestra ciudad prospere mediante el uso acertado, eficiente y diligente de nuestros tributos.

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