Hugo E. Gamboa Cabrera

País inorgánico

Hugo E. Gamboa Cabrera

Así está quedando la institucionalidad en nuestro país. Con esto de la JEP se perdió la independencia de los poderes legislativo y judicial. Por mucho que nos metan el cuento que nada de eso es cierto, pues sí, sí es así. A última hora los presidentes de la Corte Suprema y del Consejo de Estado despertaron, pero reaccionaron tarde.

Y la unidad nacional en el Congreso de la República hizo lo peor, aceptar aprobar unos textos de esa justicia sin chistar, sin proponer ni debatir.

Terrible. Sin que la ciudadanía se enterara de lo que nos corre pierna arriba, aprobaron “que en caso de que el contenido del Pacto de la Habana, firmado con las Farc (rechazado en plebiscito) contradiga o difiera con lo establecido en la Constitución de 1991, será el texto de La Habana el que prime sobre la Constitución”. Más claro no canta un gallo. Sin necesidad de una Asamblea Constituyente, el gobierno de Santos logró imponer el criterio y el objetivo de una guerrilla para establecer una Norma de Normas que, Dios no lo quiera, nos cambie las reglas de juego que la democracia nos ha brindado a los colombianos hasta ahora.

Todo por una firma que permitiera obtener un premio Nóbel al que no le pararon bolas en la nación, según una última encuesta de Gallup, del jueves pasado, donde solo el 19% de mis compatriotas aprueba la imagen y gestión presidencial. Poco le ha de importar, pues al fin y al cabo vivirá en el exterior y acá nos dejará incertidumbres, corrupción y temores.

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