“Odio las redes sociales… ¡Las detesto!” Se le oyó decir a Juanes, el cantautor del disco de la Feria de Cali de 2004 “La Camisa Negra.”
Y es que no es para menos, así también lo puede llegar a pensar muchos y muy especialmente por estas calendas pre electorales en las que manifestar una opinión política puede propiciar el ser merecedor de ataques, agravios y procacidades por parte de muchos desadaptados que no respetan un pensar distinto al propio.
Por eso razón veté de mis redes sociales desde hace un tiempo el tema político y opté por obrar electoralmente de manera callada, sin aspavientos, pero fiel a mis convicciones.
También hay quienes aborrecen las redes por el bullyng y no se atreven a subir sus fotos o videos por el miedo al qué dirán privándose del mejor álbum que pueden tener en la actualidad para atesorar recuerdos.
En mi caso los años de colegio me forjaron un cuero duro contra el bullyng por lo que este agravante ni me conturba; al contrario, un ligero masoquismo me lo hace fascinante.
Pero lo que sí debemos reconocer es que gracias a las redes podemos conservar una permanente, viva y actualizada correspondencia social que sería imposible sin ellas.
Es así como por estos días celebré junto con mis compañeros del Colegio Franciscano de Pio XII los 35 años de graduados.
Revivir la magia, la camaradería y el entusiasmo de una lejana época escolar no tiene precio. Y, aunque los hoy partícipes tengamos más canas, más kilos y menos pelo, la gratitud por lo que nos permitió revivir las redes es y será inmensa.
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