Bajo el loable argumento de ayudar a descongestionar el sur de la ciudad, el Alcalde presentó a aprobación del Concejo 11 obras con empréstito por $194.500 millones. La experiencia del Municipio como ejecutor de obras es más que oscura en los últimos 20 años, independiente que demuestre la capacidad de pago, veamos:
El corredor verde, aprobado por la línea férrea en el Plan de Desarrollo 2012 – 2015, lleva 5 años, no ha podido arrancar; el Jarillón de Cali 5 años de ejecución, 20% de avance, no tiene garantizada su terminación; las 21 Megaobras, 9 años, falta más de 50% y el presupuesto pasó de $660 mil millones (2008) a $1.7 billones (2017), se acabó la plata; y el estadio Pascual Guerrero, que arrancó su remodelación por $28 mil mi-llones, se gastaron $90 mil millones y no ha terminado; el MIO, 15 años, está en el 22% del presupuesto al 2017, faltan $2.2 billones (versión Metrocali – Garrido), y Termoemcali, 20 años de haber sido contratada, quebró a Emcali, pues no se recuperó la inversión de $1.3 billones.
Por lo anterior, lo mínimo que deben hacer Infraestructura y Valorización con Planeación Municipal, es:
1. Demostrar la factibilidad técnica, que haya garantía de mejorar la movilidad en el sur, con auditoría externa. El plan de movilidad debe soportar obras.
2. Factibilidad económica: El presupuesto de las obras debe corresponder a estudios definitivos terminados a nivel de ingeniería de detalle.
3. Factibilidad financiera: Los recursos del empréstito deben alcanzar. Lo que debe solicitar el Concejo es el cierre financiero de las 11 obras. ¿Será mucho pedir?
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