Nieves, mirando con ternura a Hétor, su novio, le dijo “Nuestro Pacífico está abandonado. Este gobierno no sabe bailar currulao”.
Tienen razón en su extrañeza. El desconocimiento y ausencia de las regiones que forman el maravilloso país, configuran atraso y abandono de la región Pacífico.
Solamente el resultado electoral nos dará el derecho a soñar la realidad del futuro. El insoportable ego presidencial le permitió realizar en Cartagena la instalación de la Alianza del Pacífico. Mostró la Casa de Huéspedes, herencia de otro gobierno torpe.
Repasemos nuestra querida tierra. Tumaco, “La Perla del Pacífico”, fue tan grande y bella, que en una afugia le sirvió a la Corona Española para pagar una deuda real. Buenaventura, la de Pascual de Andagoya, en la segunda guerra mundial fue la base aeronaval de los Estados Unidos.
El espectáculo de los aviones acuatizando al atardecer, sencillamente imponente. Quibdó, la explotación de oro y platino, congregó el trilingüismo de los ingenieros de minas de distintas nacionalidades.
Hoy compartimos la angustia de Nieves y Hétor. “Nuestro Pacífico está abandonado”, no necesitamos hacer inventario de carencias; la cotidianidad nos nuestra la ofensa del atraso, que golpea a seres humanos maravillosos en su lucha descomunal para lograr una vida con buena calidad.
Nieves y Hétor, felicitaciones. Buen tiempo y buena mar.
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