Mientras el Gobierno Nacional, o mejor, los hermanos Santos, siguen enfrascados en lograr un acuerdo de paz (¿?) mediante una votación minoritaria de los colombianos, sin importar el censo electoral y otras normas antaño sagradas de nuestra Constitución, el país sigue desbocado a una situación social y económica desfavorable para los que vivimos en Colombia, no para los que tienen guardada su fortuna en el exterior.
Veamos: La industria nacional ya no produce, importa, para vendernos productos de otros países, tales como un pez basa, traído desde Vietnam, del río Mekong, el más contaminado por mercurio en el mundo, así como azúcar de Bolivia y Costa Rica, lentejas, arroz, etc., todos de pésima calidad.
Pero eso no les importa. Solo les interesa, gracias a cero aranceles, triplicar ganancias a costa del desempleo de nuestros compatriotas y no querer pagar horas extras, promesa incumplida del presidente Santos.
Igualmente, nos preocupa que se esté gestando otra reforma tributaria donde nos subirán el IVA al 21% o 22%, lo que encarecerá más la canasta familiar.
El sistema de salud vuelto añicos, donde los pobres se mueren por medicamentos no entregados y las citas dadas para cinco o siete meses después. Los jubilados pagando un 12.5% para salud después de haber pagado, durante muchos años, cuando eran activos, la cuota de ley.
Otra promesa incumplida de Santos. La rebaja de la alimentación para los niños pobres de colegios públicos mientras Vargas Lleras llena este país de cemento. De corrupción ni hablemos. Colombia bella. Afortunadamente, acá no tenemos la impaciencia de los indígenas ecuatorianos.
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