Juan Camilo Vanegas

Non communicant

Juan Camilo Vanegas

La palabra comunicar proviene del latín “comunis” que significa común. En tal sentido la acción de comunicar podría interpretarse como la capacidad de poner en común, a través de un proceso de construcción colectiva en cual se le da sentido a algo.

De tal forma, revisando el contexto nacional, el Pacto Histórico en cabeza del presidente Gustavo Petro, tuvo una gran capacidad para entender cuáles eran las demandas ciudadanas en la pasada contienda electoral, canalizarlas a través de un slogan de campaña y comunicarlas en una frase: Cambio por la vida.

Un cambio que se supone impondrá una nueva forma de ejercer el poder, que implica por supuesto ser capaces de escuchar a la ciudadanía y de comunicarles asertivamente.

Sin embargo, en este escaso mes y medio de gobierno que lleva el presidente y su gobierno, si algo los ha caracterizado es la incapacidad de comunicar. Por ejemplo, el Presidente estuvo en Buenaventura atendiendo la fuerte crisis de violencia que ronda el puerto y entre otras declaraciones sobre las bandas criminales dijo: “que pendejada un negro matando a otro negro”.

Si bien es cierto que tiene razón al afirmar que dirimir los conflictos económicos, políticos y sociales a través de la violencia es una pendejada, reducir esta problemática de violencia a esta expresión es un error que minimiza un conflicto social de muchos años.

De igual forma, frente al resultado del referendo constitucional de Chile, mientras el presidente Boric aceptó su derrota e invitó a la ciudadanía chilena a seguir dialogando en torno a la construcción de una Constitución que integre a todos los chilenos, el presidente Petro afirmó: revivió Pinochet.

Otro funcionario que ha fallado en los mensajes que emite es el Canciller Álvaro Leyva, al ordenar la ausencia de representante de Colombia en sesión de la OEA en la que se cuestionaba y condenaba el gobierno dictatorial de Daniel Ortega en Nicaragua.

Claramente buscando defender los intereses del país en el conflicto limítrofe con Nicaragua y la posibilidad de que los sanandresanos puedan explotar el mar.

Sin embargo, la ser este el gobierno del cambio no se puede caer en lo mismo de todos los gobiernos, el fin no justifica los medios.

Finalmente, quien más ha fallado en comunicación ha sido la ministra de minas y energía, Irene Velez.

En el Congreso Nacional de Minería, mientras miembros de la audiencia hablaban entre ellos en medio de su intervención dijo: “Ay como le diría a mis estudiante, por favor en la segunda fila, los de la mano derecha si nos hacen silencio para poder seguir”.

En el mismo escenario, afirmó que se les exigiría a los países industriales decrecer en los modelos económicos, sin poner en contexto la nueva tendencia mundial de la economía de la dona que busca mantener el desarrollo, pero respetando unos mínimos ambientales para no acabar con nuestro planeta.

Posteriormente, en rueda de prensa donde iba a explicar la teoría del decrecimiento, ante el desorden y las incisivas preguntas de los periodistas respondió: “bueno esto se acaba aquí, muchas gracias”, sin resolver las dudas del auditorio y se marchó.

A su vez, en declaraciones a la prensa afirmó que el déficit del fondo de estabilización de precios de los combustibles es de $10.000 billones por trimestre, cuando en realidad es de $10 billones.

También comunicó que Colombia suspendería la explotación de petróleo y gas cuando el ministro de hacienda había dicho lo contrario.

De tal forma, a pesar de que la ministra tiene una hoja de vida incuestionable (filósofa, maestra en estudios culturales y doctora en geología y geografía política), para ser funcionario público no es suficiente una buena hoja de vida.

Se necesita tener la capacidad de comunicar asertivamente para evitar conflictos y debates innecesarios y que no terminan aportando realmente a las problemáticas del país.

Más aún, cuando la ministra encarna una de las principales y más polémicas propuesta del Presidente: la lucha contra el cambio climático.

No se puede desconocer tampoco que la ministra ha sido víctima de acoso por parte de la prensa y de la oposición (citada a 6 debates en el Congreso en semana y media), pero precisamente, por representar un cambio tan disruptivo en el primer gobierno de izquierda del país, y ejercer un cargo público como mujer en una sociedad aún bastantemente machista, no puede tener esta salidas en falso y como popularmente se dice dar papaya.

En suma, el gobierno nacional y especialmente la ministra de Minas deben prestar mayor atención a la forma de comunicar, ya que a partir de la acción comunicativa es que se logran dirimir las diferencias a través del diálogo de forma pacífica.

A pesar de que el Presidente aún tienen un gran capital político, no hay necesidad de ponerlo a prueba o desgastarlo con la opinión pública con debates de forma y no de fondo.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar