Luis Ángel Muñoz Zúñiga

No me interesa morir

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Qué bueno sería que la frase que hoy titula esta columna fuese una consigna general que sirviera para desanimar cualquier intento suicida y más en estos tiempos cuando quienes toman la letal decisión acarrean consigo  a otras personas deseosas de vivir. Ahí está la última tragedia en los alpes franceses del Airbus A 320.

Bueno, pero vuelvo al título, que tomé del documental de la realizadora Claudia Rubiano que Diego Pombo proyectó antenoche en la sala del teatro Salamandra en homenaje al reconocido actor y dramaturgo Iván Barlaham Montoya.

La documentalista dijo que así lo tituló porque esa era la frase de optimismo que Iván Barlaham siempre les repetía a quienes lo visitaban en la clínica hace cinco años cuando afrontó un delicado estado de salud.

El homenaje más que querer celebrarle su octogésimo quinto onomástico, le reconoce que actualmente sea en Colombia el actor más veterano que sigue vital en las tablas.  Iván Barlaham Montoya, con Enrique Buenaventura,  fue fundador del TEC en 1955.

Cuando sus compañeros de la primera cohorte tomaron otros rumbos, Diego Pombo le abrió sus puertas en Salamandra y allí sigue muy campante con papeles principales en el Grupo Barco Ebrio.

Pero no sólo los apasionados por el teatro conocemos al sevillano cuyo destino actoral radicó en Cali, también lo distinguen todos los caleños que siempre disfrutan de las comparsas en las ferias de Cali, ya que Jovita Feijoo sigue desfilando representada por él.

El documental me sorprendió a mí, aunque  lo conozco  desde  hace cuarenta años,  porque me mostró su cara oculta de pintor impresionista que un día por amor al teatro enrolló los lienzos y colgó los pinceles. Diego Pombo, como a Montoya no le interesa morir y el tiempo corre rápido, anda preparando la celebración de sus cien años.

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